lunes, febrero 13, 2006

Cabalgando


Nadie puede encadenar mis sueños de volar...
La Catalina, couplé 2005


Ahora siento que las cosas van como tienen que ir, no porque vayan bien (eso es decididamente relativo) sino porque de a poco estoy encauzando mis impulsos y mis reacciones, ya no soy esclavo de sus azares ni lucho contra ellos, sino que entiendo que forman parte de mí, así como yo soy parte fundamental en ellos, porque sin mí no existirían. Ellos son prueba viviente de mi existencia.

El tablero está pronto, las piezas en su lugar, y ahora..., ahora a cabalgar.

1 comentarios:

vinilica dijo...

Que lindo momento el de tener las riendas en las manos...